Nuestra cocina, nuestro comedor

Comida caliente elaborada en el Centro con cocineros propios y atendida por el profesorado, su precio será de 140 euros mensuales para todos los alumnos salvo para Bachillerato que estará en parte subvencionado por el Centro. También se ofertará una pensión de comedor gratis para aquellas familias que tengan más de dos hijos haciendo uso del comedor.

Tenemos en cuenta las recomendaciones para los menús escolares:

  • Elaborar platos ricos en proteínas vegetales, hidratos de carbono complejos y fibra combinando cereales (arroz, pasta…) y legumbres.
  • Aumentar el consumo de pescado. Cocinar piezas con menos espina (lomos en vez de rodajas, filetes sin espinas) y hacerlo de diferentes formas, de manera que resulte más atractivo: con salsa, al horno, croquetas, albóndigas.
  • Eliminar la grasa visible de las carnes (rica en grasa saturada y colesterol)
  • No cocinar con mucha sal.
  • Incluir diariamente ensaladas y/o verduras cocidas. Y fruta fresca, para asegurar el aporte de fibra, vitaminas y minerales.
  • Y que, con frecuencia, la guarnición esté compuesta por verdura cocida o ensalada, no siempre patatas fritas. En los platos que gustan más a los niños (pollo, filete, croquetas, san jacobos), es más fácil incluir estas guarniciones. Y que se las coman…
  • Evitar la monotonía: hay que variar más los menús (la plantilla que se repite a lo largo del año debería ser quincenal o de tres semanas), y los modos de preparación de la comida. Macarrones, o carne guisada deben presentarse con salsas distintas, no siempre con las mismas.
  • Evitar al consumo frecuente de productos precocinados y rápidos de preparar como empanadillas, hamburguesas, croquetas, san jacobos, salchichas… que no siempre cumplen con las necesidades de nutrientes.
  • Para los segundos platos, mucho mejor los productos frescos: carne, pescado, huevos.
  • En los postres, ni hablar de dulces, bollería o postres lácteos muy azucarados.
  • Lo recomendable: fruta (al menos, tres veces a la semana) y yogur.
  • Para los niños más pequeños, los platos se elaborarán de forma simple, con sabores suaves, y serán preparaciones menos condimentadas, para que sean capaces de identificar el sabor real de cada alimento. Cuando se introduzca un nuevo alimento, una ración pequeña.
  • Conviene insistir varias veces, hasta que el niño o niña se acostumbren y aficionen al alimento. Debe fomentar el consumo de fruta fresca. Postre lácteo, no más de un día a la semana.

 

  • En los adolescentes, habrá que cuidar el aporte de proteínas, tanto de origen vegetal (pan, pasta, arroz, legumbre, alternándolas como parte del primer o segundo plato) como animal, con una ración mayor de carne y pescado o enriqueciendo los platos con rebozados. Y aumentando el consumo de yogur u otro postre lácteo a 2 veces por semana (en el comedor escolar).
  • Auméntese la presencia del pescado. Se come demasiada carne y derivados cárnicos. El pescado tiene menos grasa y menos calorías.
  • Mucho cuidado con los jóvenes, muy preocupados por su línea, que se someten a dietas sin ningún criterio médico ni nutricional, lo que provoca la aparición de trastornos de la conducta como anorexia, bulimia, y otras alteraciones del metabolismo.